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Blog del Dr. Alfonso Vidal Marcos. Anestesiología y Reanimación. Hospital Sur.

  • La obligación de la perfección

    Vivimos en la sociedad del progreso, de la ciencia, de los derechos sociales. Nuestra sociedad ha avanzado más en los últimos 50 años que quizá en los dos o tres mil anteriores.

    Esto es fruto de un desarrollo científico y tecnológico sin parangón en toda nuestra historia anterior. Hemos visto cosas que otros no creerían, parafraseando a Nexus-6 en Blade Runner.

    La obligación de la perfecciónLa obligación de la perfecciónLa ciencia médica ha dado respuesta a multitud de interrogantes en el ámbito del diagnóstico y tratamiento de multitud de enfermedades prevalentes en el pasado, que hoy solo sobreviven en los tratados de patología y quizá en oscuros laboratorios de desconocidas agencias gubernamentales o ciber-terroristas.

    Diríase que el hombre no tiene límite y que próximamente se erradicarán las enfermedades, el sufrimiento y el dolor. Muchos creen que pronto esto será una realidad, y esa creencia se vuelve contra ellos.

    La ciencia progresa a un gran ritmo, pero quienes la gobiernan siguen siendo seres humanos con la misma estructura genética, la misma necesidad básica de alimentación, respiración, relación. Y muchos de los mismos problemas de desgaste físico y mental del pasado.

    Más aun, hemos añadido a aquéllos problemas otros relacionados con la obligación de la perfección y me explico.

    La obligación de la perfecciónLa obligación de la perfección

    Actualmente, sabemos tanto de salud, el acceso a esa información es tan sencillo, que cuando un problema se mantiene sin solución, genera una gran frustración y desánimo en los implicados que asumen la obligación tácita de ir con el ritmo de los tiempos.

    Cómo no se va a curar el dolor cuando conocemos todas las estructuras anatómicas implicadas. Cundo podemos recitar los procesos fisiológicos que aparecen en músculos, huesos, articulaciones y nervios. En suma, cuando disponemos de más y mejores medios que nunca para su abordaje con éxito.

    Pero, no es tan sencillo, la enorme variabilidad interindividual, la plasticidad de las estructuras y ultraestructuras genera un escenario casi infinito de posibilidades que pueden alterar el curso de una investigación.

    Como los equipos enfrentados en un partido final de Copa de Campeones, los mejores de ese año, pequeños detalles pueden decantar a un lado u otro la balanza y cambiar completamente la historia.

    La obligación de la perfecciónLa obligación de la perfección

    A pesar de su mérito y capacidad, uno y otro se han esforzado en alcanzar la orilla del éxito y solo uno lo ha conseguido (no sin algo de suerte). Desgraciadamente, tener mérito, esfuerzo, recursos, no garantiza el éxito. Y debemos aprender como seres humanos a afrontar las dos posibles situaciones. En eso, el progreso científico no puede ayudar, aprender a aceptar el éxito o el fracaso depende de un esfuerzo individual. El éxito y el fracaso, y su forma de afrontarlo son la otra cara del progreso como seres humanos en el que aún hay mucha posibilidad de mejora. La euforia o la frustración, lastran nuestro cerebro y nuestros sentidos llevándonos a buscar responsables de nuestros errores fuera de nosotros y a no saber aceptar nuestras limitaciones.

    Como terapeutas y como pacientes debemos conocer los limites y afrontarlos con decisión pero también con honestidad. El dolor y la enfermedad, están hoy más cerca de la curación y control, pero sigue habiendo enfermos y enfermedades complejos a los que solo podremos darles apoyo humano y medidas paliativas como respuesta a sus males.

  • Dolor, cerebro y libertad

    Revisando el libro del profesor Joaquín Fuster "Cerebro y libertad", en el que presenta el papel del desarrollo cerebral en el pensamiento humano y la conciencia de sí mismo, me vino a la cabeza la reflexión sobre la libertad.

    Dolor, cerebro y libertadDolor, cerebro y libertad

    La libertad decía Cervantes por boca del Quijote "es el bien más preciado del ser humano". ¿Qué es la libertad? Y ¿dónde reside? La idea de la predestinación o el libre albedrío viene consumiendo las mentes de los pensadores de todas las épocas. Sin embargo, gracias a los últimos progresos de las neurociencias sabemos que en las áreas de la corteza prefrontal reside tal idea. Más aún, sabemos que el cerebro está organizado mediante un sistema de priorización basada en el contexto y la asociación, organizada por contenidos, de ahí la importancia de la manera de almacenar en la memoria las experiencias y conocimientos. De ahí, la importancia del contexto cultural a la hora de interpretar y elaborar cada experiencia, incluido el dolor.

    La corteza prefrontal es la última en desarrollarse en la escala filo genética y nos diferencia de muchos otros animales, pero también es la última en desarrollarse en el crecimiento del individuo, necesita de la maduración y probablemente explica la forma más serena de tomar decisiones en la edad adulta. En nuestro pensamiento, esta nuestra interpretación de la realidad, pero el cerebro es mucho más. Dispone de procesos de análisis de los que muchas veces no somos conscientes, porque no pasan al primer plano de nuestra atención, pero que se perciben igualmente y generan un poso de información que puede generar respuestas más o menos automáticas que interpretamos como corazonadas, intuiciones y que, probablemente, son sólo elaboraciones de experiencias previas semejantes de las que no tenemos conciencia plena.

    Además, sabemos que en nuestra herencia genética están escritas muchas de nuestras capacidades y limitaciones, están escritos los límites de nuestro desarrollo o de nuestra salud. Más aún, la epigenética que nos explica partes de la herencia que sólo se activan en determinadas circunstancias medioambientales. En suma, muchos factores condicionan de tal manera nuestra "libertad" que casi la convierten en una quimera, en una especie de elaboración mental para mantenernos ilusionados de nuestro predominio frente a los elementos y por encima de otros seres condicionados por sus instintos.

    El dolor, como otras experiencias está sometido al mismo proceso de elaboración y por tanto, responde al mismo funcionamiento. Esto explica muchas de las respuestas individuales al dolor, pero también, la manera colectiva, social, cultural en la que actuamos y respondemos frente al dolor, al sufrimiento, o a la pena.

    Dolor, cerebro y libertadDolor, cerebro y libertad

    Dolor, cerebro y libertadDolor, cerebro y libertadFinalmente, el cerebro nos hace tener conciencia de nosotros mismos, de nuestra existencia, nuestros deseos, alegrías y sufrimientos pero esto no es, sino la forma de funcionar de ese órgano lo que nos lleva al principio de la reflexión, pues este órgano nos informa de la realidad y nos prepara para anticiparnos al entorno para sobrevivir. Esta misión filtra nuestra percepción haciéndola hasta cierto punto limitada y generando una realidad interpretada, más abarcable por nuestra mente. Nuestros sentidos nos engañan como insinuó Descartes.

    Dolor, cerebro y libertadDolor, cerebro y libertad

    No sabemos el verdadero alcance de nuestra libertad, sigue siendo un gran misterio y será tema de controversia durante mucho tiempo, tratemos de aprovecharla en favor de los demás que será una buena manera, también, de beneficiarnos a nosotros mismos.

  • La morfina

    Uno de los fármacos más difundidos en el tratamiento del dolor y de los más agradecidos es la morfina.

    MorfinaMorfina

    Aislada como sustancia independiente por Sertürner en 1806 del jugo de las amapolas reales papaver somniferum, ya era conocido y empleado en el lejano oriente, en Mesopotamia y en Egipto para aliviar el dolor y posteriormente como sustancia alucinógena.

    Su control dio lugar a las guerras del opio en el siglo XIX entre la China Imperial y las potencias occidentales en pleno proceso de expansión colonial en el Sudeste asiático.

    Su uso recreativo sobrepasó el terapéutico implicando no solo a las clases refinadas en occidente como elemento de distinción cultural, sino a amplios sectores de la población en oriente.

    Y hasta dió lugar a algunos singulares documentos científicos describiendo el cuadro de la adicción a la morfina, el morfinismo.

    MorfinaMorfina

    La morfina constituye solo el 15% del jugo de la amapola aunque el resto es una mezcla de otros alcaloides relacionados como la noscapina, tebaína, codeína, papaverina, etc.

    Su uso en clínica comenzó en el siglo XIX aunque no fue hasta el siglo XX y como suele suceder relacionado con los grandes conflictos bélicos como alcanzó su verdadera eficacia.

    Hoy en día sigue siendo el estándar con el que se compara la potencia de otros analgésicos y medicación de primera elección o de rescate en multitud de cuadros dolorosos por su eficacia, tolerabilidad, facilidad de uso, profusión de presentaciones y de vías de administración y, como no, por su escaso coste.

    Tal es así, que los niveles de consumo se emplean como criterio de calidad en la atención de los pacientes y de evolución y progreso de los sistemas de salud, a más consumo mayor desarrollo.

    Y a pesar de todo, una gran parte de los profesionales de la salud, y probablemente por su influencia, una gran parte de la población rechaza su utilización.

    ¿Cuál es la razón para que los pacientes con dolor y los profesionales dedicados a su tratamiento rechacen usar semejante aliado?

    Podríamos encontrar varias causas.

    El miedo a la depresión respiratoria, la morfina la produce a altas dosis, tan altas que es difícil producirla a dosis clínicas con un mínimo de atención a los pacientes. Y muy difícil con los preparados de liberación sostenida.

    El miedo a la adicción, en el inconsciente colectivo flotan las imágenes de los adictos, de los colgados, de los enganchados a las drogas, la morfina genera en un uso continuado un mecanismo de acostumbramiento que produce disconfort cuando se cesa en su uso, un síndrome de abstinencia relacionado con la generación de nuevos receptores cuando se saturan los disponibles con opioides, dando lugar a un número mayor para compensar el efecto de ocupación de estos receptores de los opiodes exógenos.

    MorfinaMorfina

    MorfinaMorfina

    Desde luego, es un efecto posible, pero relacionado con un uso habitual, prolongado en el tiempo y probablemente descontrolado. En todo caso, no diferente al de otros medicamentos como los esteroides, antidepresivos o antiepilépticos y que debe contar como elemento coadyuvante con una personalidad pro-adictógena.

    El miedo a otros efectos secundarios como mareo, naúseas, estreñimiento, que también se relacionan con otras sustancias y hábitos de vida.

    No es un medicamento inocuo, pero sí un excelente aliado contra el dolor, especialmente en el medio sanitario y hospitalario. Por eso resulta difícil entender su rechazo, incluso institucional en algunos contextos de atención, especialmente de dolor agudo.

    La morfina, tiene un halo de riesgo romántico que hoy podemos dar por superado y creo que puede y debe seguir jugando un papel protagonista en el tratamiento del dolor, aunque con el control riguroso que aplicamos a todos los medicamentos.

    El miedo no puede dictar nuestros actos, paraliza nuestros actos y nuestra inteligencia, una adecuada formación sobre sus efectos y defectos dirigida a profesionales y pacientes mejoraría ese miedo y permitiría su uso cuando la indicación lo aconseje a las dosis y por la vía más adecuada.


  • Dolor irruptivo

    El concepto de dolor irruptivo ha sido acuñado hace relativamente poco para nombrar a un cuadro de dolor que aparece en pacientes con patología dolorosa crónica, generalmente oncológica, que aparece súbitamente y de una duración relativamente corta. Estos cuadros suelen ser de una intensidad muy notable haciendo a los pacientes, insoportable su presencia pese a estar recibiendo tratamiento adecuado para su dolor basal.

    El dolor está controlado pero se desboca solo en determinados momentos. La complejidad de este tipo de dolor radica en su impredictibilidad, su gran intensidad y su relativa corta duración.

    La utilización de analgésicos de rescate, sea AINES u opioides ha topado en el tratamiento ambulatorio con la ineficacia por insuficiente de los AINES y por lenta instauración de la analgesia de los opioides orales como la morfina en comprimidos de liberación inmediata o la solución oral.

    Para solventar este problema surgieron las presentaciones analgésicas opioides de absorción transmucosa. Su absorción evitando el primer paso hepático supuso una revolución en la eficacia y sobre todo en la rapidez de absorción. El fentanilo es sin duda, el fármaco adecuado para este fin por su perfil farmacológico, su rápida absorción, corto periodo de aparición de acción (onset) y relativamente corta duración de acción.

    Dolor irruptivoDolor irruptivo

    A los comprimidos sostenidos en un soporte, siguieron los comprimidos sublinguales y las tabletas dispersables en mucosa. Los últimos avances han sido: la aparición de los aerosoles de absorción en mucosa nasal, sin duda una excelente solución que solventa los problemas relacionados con la mucosa oral o la aparición de caries producidas por el excipiente (sacarosa) y los nuevos dispensadores de comprimidos sublinguales de sufentanilo que ya están en uso para pacientes ingresados y en indicación postoperatoria (Zalviso®)

    Pese a un armamentarum tan sofisticado, el dolor irruptivo sigue siendo una asignatura pendiente por lo imprevisible de muchos picos de dolor, tanto en frecuencia como en intensidad y por la complejidad de muchos cuadros dolorosos con componentes nociceptivos y neuropáticos. Sea como fuere el dolor irruptivo precisa necesariamente, un tratamiento adecuado del cuadro de base, generalmente con analgesia multimodal.

    Dolor irruptivoDolor irruptivo

    Nuestro paciente, Faustino es un hombre de 66 años diagnosticado de un tumor de pulmón hace varios años. Ha sido tratado con cirugía y quimioterapia. Sin embargo, el tumor desarrolló metástasis óseas a nivel del MSD especialmente en la cabeza del húmero, que daban un cuadro doloroso intenso y continuo, especialmente a la movilización. La utilización de fentanilo transdérmico y pregabalina, mejoró el cuadro pero no hizo desaparecer el dolor, especialmente en determinados momentos del día.

    Dolor irruptivoDolor irruptivo

    Dolor irruptivoDolor irruptivo

    La radioterapia mejoró temporalmente el cuadro general pero no hizo desaparecer el cuadro, por lo que comenzamos con fentanilo transmucoso 400 cada 6h según necesidad. El paciente comenzó a utilizarlo con mucha prevención y dificultades para comprender la mejor manera de obtener su efecto (su aplicación con un ligero masaje sobre la mucosa gingival) evitando usarlo como un "chupa-chup" pese a ser este el nombre por el que muchos pacientes y médicos ha conocido a los comprimidos con soporte.

    El paciente aprendió a usarlos y mantuvo a raya el dolor controlando en muchos casos el uso de una dosis menor a la total del comprimido.

    Desde luego, los pacientes saben mucho más que los médicos de dolor, especialmente del suyo propio y, desde luego, con una formación adecuada pueden gobernar el tratamiento dentro de una pauta flexible.


  • Dolor y Alzheimer

    La noticia de la muerte del expresidente Adolfo Suarez, un político de talla universal y un hombre de un talante ejemplar, artífice con su labor de lo que se denominó como transición y que ha sido ejemplo para muchas naciones y motivo de estudio por todo tipo de investigadores e institutos universitarios, causó un gran dolor al conjunto de la ciudadanía del último al primero.

    Dolor y AlzheimerDolor y Alzheimer

    Conocimos que sus últimos momentos fueron serenos y en compañía de los suyos, un entorno íntimo con un soporte sanitario y social ejemplar. Adolfo Suarez como muchos otros en España, estaba diagnosticado de Alzheimer y aunque esta no sea una enfermedad mortal si pareció influir de forma relevante en el curso de los acontecimientos. La duda que aquel ser humano con Alzheimer nos planteó, y nos plantea para otros, es una más universal. ¿Cómo es el dolor de las personas con Alzheimer?

    Sabemos que es una enfermedad producida por el deterioro cognitivo debido a la acumulación de una especie de basura cerebral, que lleva a una alteración no solo de la memoria, sino del reconocimiento completo de gran parte de la experiencia de esos pacientes, que primero son como niños pequeños con respuestas muy básicas y comportamientos estereotipados frente a los problemas, luego se descontrolan y pierden su capacidad de orientación y, por último, pierden la conciencia de sí mismos.

    Dolor y AlzheimerDolor y Alzheimer

    El Alzheimer ataca a lo más central del ser humano, a la propia conciencia de sí mismo, y convierte el dolor en una experiencia sensorial más como el frio, la luz o el olor a flores. A diferencia de otras percepciones el dolor requiere una elaboración intelectual, emocional, social, en suma un paso por el tamiz de la conciencia. ¿Qué es el dolor sin conciencia? Una simple nocicepción. Esa es la gran diferencia de los seres humanos frente a otros animales, la elaboración mental sobre la causa, consecuencia, perspectivas, etc. derivadas de la nocicepción y el comportamiento complejo y no sujeto a automatismos reflejos o instintivos.

    Dolor y AlzheimerDolor y Alzheimer

    Entonces, ¿sería la propia conciencia la que otorgaría la condición de seres humanos y quienes no la tuvieran no lo serían? Esta es una pregunta llena de espinas éticas, probablemente, la condición humana depende de una conciencia individual, pero también de una conciencia colectiva, social, los seres humanos lo somos porque los otros seres humanos nos reconocemos como tales y nos atribuimos todos los beneficios y responsabilidades de tal condición.

    Alguna vez he reflexionado en voz alta sobre donde reside la mismidad del ser humano. Cuando a una persona se le amputa un miembro, el resultado es la persona más el miembro amputado, igual sucede si repetimos la operación, o si le quitamos el bazo, o los riñones, el hígado, los pulmones incluso el lóbulo frontal del cerebro. Cuando una persona pierde la capacidad cerebral y tiene nula respuesta electroencefalográfica hablamos de la persona en pasado, entendiendo que aquellos órganos son la persona y que merecen por tanto el respeto debido.

    La muerte en vida del Alzheimer y de otras demencias, casi siempre producen mucho más dolor en las personas que compartieron la vida con el enfermo, aquellos a los que les miran cada día como a un extraño, que se afanan en cuidarles cuando muchas veces ellos lo rechazan e incluso se rebelan. El dolor del Alzheimer muchas veces es de la impotencia para comprender una enfermedad que borra la identidad y la historia en común con los seres queridos, transmutados en una especie de zombies muy difíciles de controlar.

    Estas y otras enfermedades necesitan de una atención que, muchas veces se hace casi imposible para los cónyuges, personas mayores, con pensiones más que ajustadas y con una escaso apoyo por parte de las autoridades. Aquellos que disponen de recursos pueden afrontar una atención personalizada y un entorno seguro, y de afecto. Los que no, están abocados a la desesperación y el dolor.

    Dolor y AlzheimerDolor y Alzheimer

    Sí, el Alzheimer produce mucho dolor, dolor de esposos, de hijos, de amigos, dolor de falta de atención. Esperamos que traer al primer plano de la actualidad a enfermos tan ilustres ayude a mejorar la conciencia social de todos.

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Sobre este blog

Un blog de dolor, anestesia y reanimacion desde un punto de vista clinico y sanitario pero tambien social y cultural

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