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Blog del servicio de Urología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz

La importancia de que haya sangre en la orina

La presencia de sangre en la orina es uno de los problemas más frecuentes que encontramos a diario los urólogos en la consulta.

Puede ser un hallazgo sin importancia pero también algo importante y de seria transcendencia. Por ello es normal que nos asustemos si un día vemos que nuestra orina es roja. En la mayor parte de los casos el sangrado en la orina se debe a procesos benignos pero es importante consultar con su urólogo para descartar las posibles enfermedades serias y responsables de este síntoma.

La palabra científica que utilizamos los médicos para definir el sangrado en la orina es la hematuria. Podemos diferenciar dos tipos:

2020 09 15 La importancia de que haya sangre en la orinaImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2020 09 15 La importancia de que haya sangre en la orina

·Microhematuria: cuando la orina, siendo de color habitual, es decir amarilla, se descubre que contiene hematíes al mirarla al microscopio.

·Macrohematuria: cuando se aprecia a simple vista que la orina es de color rojo, con diferente intensidad según los casos (rosa, rojiza, rojo intenso, marronácea, granate, negruzca…).

La orina también se alojar sustancias que la tiñen de color y parecer que existe sangre. Suele ser debido a la toma de algunos alimentos como la remolacha o la toma de algunos medicamentos.

No debemos confundir el sangrado por la orina, es decir la existencia de sangre en la orina, con otras hemorragias por otras zonas como la vagina, el recto, la vía espermática, o zonas cutáneas del área anogenital. Las posibles causas y los diferentes tratamientos serán muy diferentes según de donde venga este sangrado.

¿Cuáles con las causas del tener sangre en la orina?

Pueden ser muy variadas y de muy diversa gravedad. Las más importantes y frecuentes son las siguientes:

·Infecciones urinarias (cistitis, pielonefritis, prostatitis…).

·Cálculos en el aparato urinario (riñones, uréteres, vejiga o uretra).

·Enfermedades de la próstata.

·Enfermedades renales como las glomerulonefritis.

·Tumores del aparato urinario (riñón, vejiga o próstata).

·Traumatismos renales o vesicales (caídas, accidentes de tráfico…).

·Ejercicio físico muy intenso.

·Después de haber instrumentado la vía urinaria con sondas, o catéteres, biopsias como la de próstata, cistoscopias o cirugías urológicas.

·Portadores de sonda vesical o catéteres en la vía urinaria.

Ciertos medicamentos que toman por vía oral muchos pacientes, como anticoagulantes o antiagregantes (aspirina, clopidogrel…), así como las inyecciones de heparina no son una causa de hematuria como tal, pero pueden facilitar el sangrado de ciertos órganos, y el aparato urinario es muy sensible a estas situaciones. Posiblemente el simtrón es el fármaco más conocido por todos. También hoy debemos pensar en los nuevos anticoagulantes orales.

Buscando en el diagnóstico el origen de un cuadro de hematuria es preciso conocer los antecedentes del paciente, los síntomas que acompañan al sangrado como es dificultad para orinar, escozor, presencia de coágulos, mal estar general, cansancio… Es muy importante tener en cuenta factores de riesgo como la exposición al tabaco. La mayoría de las veces, y según la sospecha clínica, es preciso realizar estudios de diagnóstico complementario como análisis de orina específicos, ecografía del aparato urinario, cistoscopia, citología de orina, TAC abdominal…

En el primer momento del problema, cuando se observe que la orina tiene sangre debemos acudir a nuestro médico de Atención Primaria (MAP) o a Urgencias, dependiendo de la intensidad o la gravedad que se intuya. El médico evaluará la importancia del sangrado y el riesgo de que no ceda espontáneamente teniendo en cuenta los antecedentes del paciente, observando la intensidad del sangrado, y controlando sus constantes vitales como son la tensión arterial y la frecuencia cardiaca. Tras esto decidirá si es necesario realizar pruebas complementarias como una analítica sanguínea, urinaria o un estudio de imagen. Con todo ello tendrá un diagnóstico de sospecha o de seguridad para valorar como resolver el problema.

El paciente precisa hacer que el sangrado ceda. ¿Existe algún tratamiento específico?

Por supuesto, habrá que ofrecerlo e instaurarlo.

En un primer momento, en la situación de urgencia se valorará el tipo e intensidad del sangrado. Si es leve y el paciente está estable, se promueve que la orina aclare aumentando la ingesta de líquidos. En cambio, si el sangrado es abundante, ha producido una pérdida de sangre importante y está provocando una repercusión importante en las constantes vitales, o esta produciendo anemia, hay que actuar de manera mas intensa. En estos casos posiblemente se requieran aportes de hierro o trasfusión sanguínea. Para conseguir que el sangrado ceda, hay que colocar una sonda vesical a través de la uretra para lavar el interior de la vejiga con suero a la vez que se extraen los coágulos que pudieran haberse creado y estar acumulados y retenidos en el interior de la vejiga. En alguna ocasión, si a pesar de estas maniobras no se logra controlar el sangrado, se debe realizar la extracción de coágulos mediante cirugía endoscópica. En este acto, que denominamos EBA (exploración vesical bajo anestesia), observamos el interior de la vejiga pudiendo coagular las zonas y puntos de sangrado.

La necesidad de ingreso en el hospital y tratamiento hospitalario dependerá de la gravedad y la evolución del sangrado.

El tratamiento definitivo, el que va dirigido a la causa que motivo el sangrado, va a depender de esta enfermedad:

·En las infecciones urinarias se decidirá el antibiótico más adecuado según los factores de riesgo y el análisis de orina.

·Para los cálculos en el aparato urinario, y dependiendo del tamaño, composición y localización, se aplicará tratamiento farmacológico, litotricia extracorpórea por ondas de choque (LEOC) o cirugía endoscópica.

·Si la causa de la hemorragia es la próstata habrá que saber si estamos ante un proceso benigno (hiperplasia benigna de próstata, HBP) o maligno. Hay gran variedad de opciones terapéuticas según el caso.

·Ante traumatismos hay que identificar el órgano lesionado. El reposo es necesario en todos los casos para favorecer el cese de la hemorragia, junto con la ingesta de abundantes líquidos. En los casos más graves puede ser necesaria la intervención quirúrgica de urgencia.

·Los tumores del aparato urinario precisan cirugía.

En RESUMEN y para RECORDAR:

La hematuria es un síntoma frecuente debido, en muchas ocasiones, a enfermedades benignas que requieren de la realización de un estudio que inicia el médico de Atención Primaria y el urólogo que, tras un diagnóstico preciso, enfocará el tratamiento más adecuado, descartando sobre todo enfermedades malignas.

Dra. Eva García Fernández

Médico adjunto. Especialista del Servicio de Urología

Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz


Bibliografía:

1. Avellino GJ, Bose S, Wang DS. Diagnosis and Management of Hematuria. Surg Clin North

Am. junio de 2016;96 (3): 503-15.

2. Willis GC, Tewelde SZ. The Approach to the Patient with Hematuria. Emerg Med Clin North

Am. noviembre de 2019; 37 (4): 755-69.

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