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Blog del equipo del Dr. Meneu, Jefe de Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del CH Ruber Juan Bravo

  • ¿Cuánto tarda en cicatrizar una herida quirúrgica?

    Dr. Juan Carlos Meneu

    ¿Cuánto tarda en cicatrizar una herida quirúrgica?¿Cuánto tarda en cicatrizar una herida quirúrgica?

    Las incisiones que se realizan en numerosas intervenciones quirúrgicas provocan heridas en los pacientes que complican y alargan sus procesos postoperatorios. Por eso, el objetivo de estos es el pleno restablecimiento de cada uno de los afectados y la curación más rápida y satisfactoria posible de las lesiones necesarias que se les causan durante las operaciones.

    Por lo tanto, uno de los aspectos más importantes dentro de la etapa de recuperación de los pacientes quirúrgicos es el proceso de cicatrización. Este es un fenómeno natural que el propio organismo está preparado para hacer por sí solo, pero que tras una operación se refuerza y consolida a través de diversas técnicas, como las suturas y las curas. Todo con la intención de que la herida se cierre con las mínimas molestias para el afectado y sin apenas marcas apreciables en la zona dañada.

    Pero, ¿qué es realmente la cicatrización?, ¿qué factores influyen en este proceso?, ¿en cuánto tiempo aproximadamente se puede decir que la herida estará cerrada y curada? A todo ello vamos a dar respuesta a continuación.

    Las heridas agudas, las idóneas para una correcta cicatrización

    Entendemos como herida la lesión que se produce en un tejido exterior por diversas causas, desde enfermedades a golpes, rozaduras, cortes, etc. Y entre los factores que pueden provocarlas están las intervenciones quirúrgicas, ya que en la mayoría de las ocasiónes los doctores y cirujanos que las llevan a cabo necesitan acceder al interior del cuerpo del paciente para corregir su problema de salud.

    Además, dentro de las heridas podemos establecer dos categorías, las de tipo agudo y las crónicas. Las primeras son lesiones puntuales por una alteración de la estructura anatómica del tejido a consecuencia de una acción cinética, química o térmica. Mientras que las segundas son consecuencia de problemas constantes o recurrentes que alteran por alguna razón el desarrollo normal de la cicatrización y que, por tanto, no se pueden curar adecuadamente y acaban generando molestias y dolores habituales.

    Por sus características y origen, la mayoría de las heridas quirúrgicas se clasifican dentro de las agudas, de forma que su expectativa de curación suele ser bastante buena. En estos casos, la lesión en el tejido se produce de forma controlada por parte del doctor que interviene y la sutura posterior se realiza nada más finalizar la operación. Lo cual permite iniciar su proceso de recuperación de forma inmediata y bajo unas condiciones de higiene adecuadas.

    La cicatriz, un mal necesario que depende de muchos factores

    Sin embargo, no todas las heridas curan igual de bien y de rápido. Existen varios factores que condicionan su pronóstico:

    • Zona en la que se ha producido la lesión, porque cada tejido responde a las heridas y se cura de forma distinta. Así, partes del cuerpo húmedas, próximas a articulaciones o sometidas a roces y presión suelen tener más problemas para sanarse.
    • Tipo de herida y su profundidad: la cantidad de tejido que se pierde, el tamaño de la incisión o los bordes de la lesión influye en el proceso de recuperación, ya que cuanto más aparatosa y profunda sea esta, más tardará en sanar.
    • Características genéticas del paciente: cada cuerpo reacciona de forma distinta a las heridas y cicatriza de distinta manera.
    • Edad del paciente: a más edad, más dificultades para regenerar las heridas. A partir de los 30 años el organismo trabaja cada vez más lento para restablecer la piel afectada.
    • Estado de nutrición y de hidratación del paciente: la falta de vitaminas (como la A y la C) y de minerales; y una mala hidratación provocan que la piel pierda salud y que, por tanto, no pueda sanarse correctamente si lo necesita. ¿La razón? Cuando el organismo se prepara para llevar a cabo la cicatrización, no cuenta con las ‘materias primas’ para regenerar el tejido.
    • Existencia de patologías y consumo de fármacos: problemas de tipo circulatorio o respiratorio, así como la ingesta de medicamentos, pueden alterar la cicatrización y dificultarla. De ahí que estos sean aspectos a tener en cuenta a la hora de realizar el seguimiento de la cura.
    • Ingesta de alcohol y tabaquismo: lógicamente, la presencia de sustancias tóxicas en el organismo afecta al sistema circulatorio, el cual es fundamental para que se lleve a cabo correctamente la cicatrización. Por lo que se recomienda no beber ni fumar tras experimentar una herida quirúrgica.

    Una curación en cuatro fases… de duración diversa

    Como ya hemos dicho, las heridas quirúrgicas tienen la ventaja de que se suturan rápidamente y se controlan en los días posteriores para limpiarlas y cuidar de que la cicatrización marche según lo esperado. De hecho, esta se alarga durante cuatro fases que pueden abarcar desde unas pocas semanas hasta los dos años.

    Son las siguientes:

    • Fase de coagulación: es la primera y más inmediata tras la lesión. Cuando el tejido sufre el traumatismo reacciona automáticamente para formar el coágulo y fomentar la hemostasia, de forma que la propia sangre sea la que detenga la hemorragia y pueda taponar la herida gracias a las plaquetas. No suele durar más de 15 minutos.
    • Fase inflamatoria: los leucocitos entran en acción para limpiar de patógenos la herida y liberar sustancias que permiten consolidar la sutura e iniciar la reconstrucción del tejido. Por eso, es normal que se aprecie un engrosamiento del área afectada, dolor y enrojecimiento de la misma, en un proceso que puede durar hasta cinco o seis días.
    • Fase de proliferación: ya está limpia y lista la zona para reconstruirse, por lo que poco a poco se regeneran el tejido y los vasos sanguíneos, se contraen y cierran los bordes de la herida y la misma se cubre a través de la acción del tejido epitelial. Se puede prolongar durante un período de tiempo de entre cuatro días y cuatro semanas.
    • Fase de maduración: ya no hay herida y el nuevo tejido muestra las primeras señales de cicatrización y consolidación. Sin embargo, este es aún muy joven y sus fibras de colágeno necesitan madurar y fortalecerse para comportarse con normalidad. Lo habitual es que esta etapa no se alargue más allá de los dos meses, pero según qué casos y qué circunstancias, puede incluso extenderse durante un par de años.

    Cada herida es única, pero la responsabilidad del paciente es clave

    En definitiva, cada incisión quirúrgica tiene su propia historia y su propio proceso de curación. Y su tiempo de sanación dependerá de la zona afectada, de su tamaño y características, de la edad y estado de salud del paciente y del cuidado que se ponga a la hora de curarla. Aunque en condiciones normales, no se prolongará más allá de los dos meses o dos meses y medio para su completo restablecimiento.

    Sin embargo, hay que tener en cuenta que ninguna herida está libre de sufrir problemas como hemorragias o procesos infecciosos, por lo que es fundamental cumplir diligentemente con las pautas de curación que establezca el doctor, así como protegerla de agentes externos hasta su completo restablecimiento.

  • Colitis ulcerosa: ¿cuándo es necesario operar?

    Dr. Juan Carlos Meneu


    Colitis ulcerosaColitis ulcerosa

    La Colitis Ulcerosa es, junto a la Enfermedad de Crohn, un tipo de Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII). Según un estudio realizado en 2016 por la Revista Española de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, se trata de un problema que en España afecta al 0.39 % de su población, por lo que hablamos de cerca de 200.000 personas que en este momento la sufren.

    Además, hablamos de una patología que no deja de crecer, porque la incidencia de este tipo de enfermedades inflamatorias se ha multiplicado por 10 en el último cuarto de siglo. Así, ahora se reportan cerca de 2.000 nuevos casos al año en el país, lo que supone un incremento de cerca del 2.5 % anual. Esto podría deberse a la ingesta de más medicamentos y de antibióticos que tienen la capacidad para alterar la flora intestinal, así como al abuso de dietas que incluyen alimentos precocinados, principalmente en zonas urbanas.

    De hecho, el origen de la Colitis Ulcerosa no está claro. Se han identificado casos en los que es el propio sistema inmunitario el que reacciona ante ciertos antígenos presentes en bacterias y comida. Y también se da por hecho que hay un fuerte componente genético detrás de bastantes casos, ya que se estima que el tener un familiar de primer grado que la padece aumenta entre 4 y 20 veces la predisposición a sufrirla durante la vida. Por ello, resulta de gran importancia saber identificar sus síntomas y posibles complicaciones, toda vez que en su peor versión incluso puede originar cáncer de colon.

    La importancia de identificar los síntomas para frenar su curso

    En los casos de Colitis Ulcerosa, por su carácter crónico es fundamental identificar cuanto antes la enfermedad para establecer un tratamiento que ayude a controlarla y permita evitar una mala evolución. Sobre todo si afecta a personas jóvenes, dado que aunque puede aparecer a cualquier edad y sin distinción de sexo, se han identificado dos picos de incidencia principales: uno que ronda los 25-35 años y otro en personas de entre 65 y 75.

    A diferencia de la Enfermedad de Crohn, la Colitis Ulcerosa afecta de forma mucho más localizada al intestino grueso y además lo hace con lesiones más superficiales. Así, sus principales zonas de incidencia son el ano, el colon y el recto, de manera que daña el revestimiento interno de estas regiones y provoca heridas de tipo ulceroso. Y lo hace con una frecuencia inestable, porque durante su curso presenta etapas de brotes y de remisión, que se suceden sin un patrón fijo.

    En concreto, estos son algunos de los síntomas que pueden aparecer a consecuencia de este problema inflamatorio: dolor abdominal habitual en la zona del vientre, así como cólicos; sangre y presencia de pus en las heces, diarrea, tanto si es poco frecuente como si es habitual; aparición de fiebre, sensación de que no se evacúa correctamente el intestino a la hora de defecar, pérdida de peso y anemia, aparición de ruidos extraños en el intestino, semejantes a un gorgoteo o chapoteo, y síntomas más variados, como nauseas y vómitos, hinchazón articular, inflamación en los ojos, llagas bucales, aparición de úlceras en la piel…

    Normalmente la presencia o no de un determinado síntoma dependerá del tipo de Colitis Ulcerosa, ya que existen diversas clasificaciones en función de la zona del intestino que está más afectada: proctitis (zona cercana al ano), proctosigmoiditis (afectación del recto y el colon sigmoide), colitis izquierda (incluye también el colon descendente), etc. De ahí que, ante la aparición de signos que puedan delatar la presencia de esta enfermedad, sea recomendable acudir a un especialista para que valore al paciente.

    Y es que, como hemos dicho, si esta enfermedad degenera y se complica puede provocar problemas de salud graves como incremento del riesgo de padecer cáncer de colon, aparición de megacolon tóxico a consecuencia de su inflamación, graves deshidrataciones, perforación de colon, riesgo alto de sufrir coágulos sanguíneos, disminución de masa ósea (osteoporosis)o presencia de hemorragias internas.

    La cirugía, la solución para los casos más graves que no responden al tratamiento

    Habitualmente, ante la sospecha clínica de la presencia de una Colitis Ulcerosa, el gastroenterólogo o proctólogo se basará en pruebas radiológicas, endoscópicas e histológicas compatibles para emitir el diagnóstico definitivo. Y si este se confirma, valorará el estado del paciente y la gravedad del problema, de manera que en los casos más leves o moderados se pautarán sustancias y medicamentos como corticoides, antibióticos, 5-ASA, inmunosupresores y metotrexate.

    Sin embargo, hay casos de mayor gravedad y de tipo agudo que no responden correctamente al tratamiento y que derivan en hemorragias incontroladas, perforaciones intestinales y alto riesgo de carcinoma colorrectal. Para estos, la solución recomendada es la intervención, en la cual se suele extirpar el colon entero y quizá alguna porción del recto. De esta forma, la cirugía puede implicar la apertura de una abertura en el abdomen para expulsar las heces (ileostomía), así como la conexión entre el intestino delgado y el ano para emular el funcionamiento digestivo normal.

    Una dieta adecuada y mantener a raya el estrés, las mejores formas de prevenir

    En conclusión, la Colitis Ulcerosa es una enfermedad intestinal crónica, por lo que no tiene cura. Pero existen tratamientos que son efectivos en una gran mayoría de casos, sobre todo si hay un pronto y correcto diagnóstico. En otros, cerca de uno de cada cuatro, será necesario llevar a cabo una intervención para extirpar la zona del intestino grueso más afectada, lo que lógicamente reducirá la calidad de vida del paciente, aunque permitirá paliar considerablemente sus síntomas y evitará su agravamiento.

    Por sus características, no hay una manera de prevenir totalmente esta enfermedad. Perose aconseja seguir una dieta adecuada y llevar un estilo de vida tranquilo y alejado del estrés para reducir las probabilidades de padecerla.

    En concreto, se recomienda consumir alimentos de fácil digestión y de alto contenido en fibra, así como evitar o limitar la ingesta de grasas saturadas, de carbohidratos refinados, de alcohol y alimentos procesados que sean ricos en sal, azúcares o aditivos. Así, con esto y la práctica regular de ejercicio, facilitaremos el correcto funcionamiento gastrointestinal y no pondremos fácil que la Colitis Ulcerosa haga acto de presencia en nuestras vidas.

  • ¿Qué es la biopsia de ganglio centinela?

    Dra. Arancha Moreno Elola-Olaso

    Ganglio centinelaGanglio centinela

    La biopsia de ganglio centinela es un procedimiento quirúrgico sencillo que permite averiguar si el cáncer se ha diseminado de un tumor principal hacia el sistema linfático.

    Es una técnica sencilla y de gran efectividad para conocer el estadio de varios tipos de cáncer, pero lo más común es que se use para valorar la situación en un cáncer de mama o melanoma.

    ¿Qué es un ganglio linfático centinela?

    Se trata del ganglio que más probabilidad tiene de ser el primero al que las células cancerosas se diseminen desde un tumor principal. En ocasiones, puede haber más de un ganglio centinela.

    Para detectarlo, generalmente utilizamos un radioisótopo, aunque también es posible hacerlo con un colorante vital. La determinación del trazador se hace en quirófano, y el tejido detectado se envía al laboratorio para su estudio anatomopatológico.

    A este proceso de detección, extirpación y análisis del ganglio centinela es al que se conoce como biopsia de ganglio centinela y su objetivo final es determinar si el cáncer se ha diseminado del tumor principal a los ganglios linfáticos.

    Un resultado positivo de un ganglio centinela ¿siempre indica metástasis?

    Indica presencia de células tumorales, micrometástasis o macrometástasis, en el ganglio centinela. Cada uno de estos hallazgos tiene consecuencias diferentes para el tratamiento y pronóstico de la paciente.

    Las micrometástasis ocurren cuando el área de la propagación del cáncer mide por lo menos 0.2 mm (o 200 células), pero aún no mide más de 2 mm. Y hablamos de macrometástasis cuando el área de propagación es superior a 2 mm. Es esta última la que afecta al pronóstico del cáncer, ya que indica que este se ha propagado por el sistema linfático.

    ¿Qué sucede cuando se detecta cáncer en una biopsia de ganglio centinela?

    En caso de que se detecten células cancerosas durante la biopsia de ganglio centinela, es posible que el cirujano extirpe otros ganglios linfáticos durante la misma biopsia o en una intervención quirúrgica de seguimiento.

    La biopsia de ganglio linfático centinela puede hacerse como procedimiento ambulatorio o puede requerir una estancia corta en el hospital. Sin embargo, lo más común es que la biopsia de ganglio linfático centinela se lleve a cabo al mismo tiempo que se extirpa el tumor primario.

    Se puede hacer biopsia del ganglio centinela sin resección del tumor si decidimos hacer tratamiento neoadyuvante (previo a la cirugía), para lo que debemos mantener el tumor en su localización durante el tratamiento. Sin embargo, lo más frecuente es que se hagan ambos procedimientos a la vez.

    ¿Existen riesgos para la paciente cuando se realiza una biopsia de ganglio centinela?

    No existen riesgos específicos por ser sometida a esta técnica, y ninguno que no compense su realización. Permite obtener las mismas ventajas que en una linfadenectomía clásica, sin producirse linfedema o alteraciones sensitivas o motoras del miembro superior.

    La cantidad de material radiactivo es tan pequeña que se elimina en unos días. Esta técnica es tan segura que se puede realizar en pacientes embarazadas con cáncer de mama.

    ¿La biopsia de ganglio centinela se puede realizar en pacientes con prótesis mamarias?

    Se puede hacer sin problemas, aunque siempre hemos de valorar la situación de las cicatrices previas para que no interfieran con el drenaje linfático desde el punto de inyección; la punción se puede hacer tanto en la zona periareolar como peritumoral.

    Hoy en día una gran parte de las pacientes que operamos de cáncer han sido sometidas a cirugía plástica de la mama, y la detección del ganglio centinela se consigue sin complicaciones.

    En definitiva, la biopsia de ganglio centinela es un procedimiento sencillo que permite detectar la presencia de células cancerosas en el sistema linfático y obtener así un diagnóstico preciso para elegir el tratamiento más adecuado para la paciente.

  • Cirugía por laparoscopia segura frente a la COVID-19

    La Dra. Yari Aguilera Medina, especialista en cirugía general de Ruber Juan Bravo 49, perteneciente al Servicio dirigido por el Dr. Juan Carlos Meneu nos explica las medidas adoptadas para realizar cirugía por laparosco`pia segura frente a la COVID-19.

  • El autotrasplante de intestino delgado como tratamiento para los tumores

    Dr. Juan Carlos Meneu

    Trasplante de intestinoTrasplante de intestino

    Dr. Los trasplantes de intestino son un tipo de cirugía poco habitual. Representan una excelente opción terapéutica para los pacientes afectos de enfermedades sin otra opción de tratamiento. Sin embargo, esta operación es bastante compleja, presenta altas tasas de rechazo (cuando el donante y el receptor no comparten identidad genética) e implica igualmente elevadas probabilidades de infección, ya que tiene un importante impacto en el sistema inmunológico del paciente. Por eso, suelen buscarse tratamientos alternativos si la patología lo permite; aunque en los últimos años han surgido novedosas técnicas encaminadas a tratar los problemas que necesariamente requieren de este tipo de intervención directa.

    En España el primer trasplante de intestino se realizó en 1999 y la primera serie nacional de trasplante de intestino en receptores adultos se publicó en 2006.

    Desde entonces, y según la Organización Nacional de Trasplantes, anualmente se llevan a cabo en nuestro país entre 8 y 10 operaciones de este tipo, incluyendo tanto los casos que afectan únicamente a este órgano (intestinal) como los que implican también otras vísceras (multivisceral). Y si concretamos un poco más y nos centramos en los trasplantes de intestino delgado, observamos que en un país como Estados Unidos los datos también evidencian el reducido número de estas intervenciones, ya que en su territorio se realizaron 141 durante 2015.

    Estas soluciones suelen adoptarse en casos de riesgo claro de muerte para el paciente. Por ejemplo, cuando existe una insuficiencia intestinal secundaria provocada por trastornos intestinales, surgen problemas derivados del empleo de vías de nutrición parental total (NPT) o se dan circunstancias como la que especialmente nos ocupa aquí, y que hace referencia a la aparición de uno o varios tumores que invaden localmente la región abdominal y que originan sintomatología que puede ser incompatible con la vida.

    El autotrasplante de intestino delgado para el tratamiento del tumor mesentérico

    En la línea de lo ya comentado, los datos hablan de la escasa incidencia de los tumores del intestino delgado dentro de los tumores digestivos. Únicamente representan entre el 1 y el 5 % de los casos oncológicos que afectan al sistema digestivo en los Estados Unidos, con poco más de 10.000 casos anuales en este país y cerca de 1.400 muertes. Sin embargo, su presencia sigue siendo evidente y requiere de la adopción de nuevas técnicas para su tratamiento, tanto para la curación completa de los pacientes en las situaciones de pronóstico benigno como para incrementar su expectativa de vida si la prognosis no es positiva.

    En especial, en estos casos resulta llamativa la prevalencia de los tumores que afectan a la raíz del mesenterio, es decir, a la zona abdominal donde se encuentra el repliegue del peritoneo y que cumple una función de nexo entre los intestinos y la pared posterior. Es lo que sucede, por ejemplo, con los diagnósticos de tumores desmoides mesentéricos o de algunos carcinomas de origen pancreático.

    Habitualmente, los tumores asociados con la raíz del mesenterio se consideran irresecables con las técnicas quirúrgicas convencionales, ya que la aplicación de una resección con los métodos tradicionales puede derivar en complicaciones potencialmente mortales para los pacientes. De ahí que exista una técnica alternativa basada en el autotrasplante de intestino delgado, según la cual el órgano se extrae para llevar a cabo una resección ex vivo, con el objetivo de eliminar el tumor y de limpiar la neoplasia. Así, una vez realizada esta labor, el mismo se vuelve a implantar en el doliente.

    Hay que tener en cuenta que, por su localización, estos tumores suelen estar muy cerca de los principales vasos abdominales que riegan los órganos sólidos y las vísceras huecas, lo que incrementa el riesgo de hemorragias. Y no es el único problema que pueden provocar, ya que en los casos en los que precisan de la realización de enterectomías, la aparición del síndrome del intestino corto es una complicación recurrente. Por eso, entre las ventajas del autotrasplante de intestino delgado en el tratamiento de tumores, encontramos:

    • La resección tumoral ex vivo se lleva a cabo en un entorno sin sangre, lo que incrementa la posibilidad de obtener márgenes de resección que estén libres de tumor.
    • La exenteración del intestino delgado permite que la cavidad abdominal, el espacio retroperitoneal y el resto de órganos abdominales se hagan más visibles. Esto es especialmente importante, en cuanto a que facilita el resecado de cualquier tumor residual y de las áreas sospechosas de tener células cancerosas.
    • En caso de ser necesario, la reconstrucción de los pedículos vasculares es más sencilla.
    • En determinadas situaciones, permite evitar las enterectomías grandes, de forma que existe menos riesgo de que el paciente desarrolle síndrome de intestino corto.
    • La hemostasia o contención de la hemorragia se puede realizar de una forma más satisfactoria.

    En conclusión, el autotrasplante de intestino delgado es una técnica poco común, pero muy útil para casos extremos en los que el crecimiento tumoral compromete la vida del paciente. Sus características particulares eliminan las complicaciones derivadas de los alotrasplantes(entre un donante y receptor no relacionados genéticamente) y permiten llevar a cabo resecciones más limpias y eficaces, mejorando la expectativa y el pronóstico del paciente en el caso de los tumores malignos; y postulándose como el tratamiento quirúrgico estándar para los casos en los que haya lesiones benignas irresecables del mesenterio del intestino delgado. Debe llevarse a cabo por equipos con probada experiencia en el trasplante de órganos y en la cirugía del cáncer.

    El autotrasplante de intestino delgado como tratamiento para los tumores


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Bienvenido al blog del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo. Este espacio está creado para aconsejar e informar sobre las enfermedades del aparato digestivo, de la cirugía general, de la cirugía laparoscópica, de la cirugía robótica, de la cirugía de la carcinomatosis, de la cirugia endocrina, de la cirugía metabólica y de la obesidad, de la cirugía de colon y de recto y de la proctología, ademas de la cirugía oncológica, entre otros aspectos. El cáncer del aparato digestivo es una de las principales causa de muerte en todo el mundo. Estamos abiertos a responder a cualquier duda o cuestión. Será un placer intentar resolverla.

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