Autoimagen y autoestima

Autoimagen y autoestima

La etapa de la adolescencia es sinónimo de cambios. Los niños y niñas se convierten en hombres y mujeres.

Los cambios más evidentes son los que se dan a nivel físico, sin embargo a nivel mental ocurren también transformaciones profundas, especialmente la creación de la imagen o concepto que el adolescente tiene de sí mismo y que es de gran importancia para su autoestima y su desarrollo personal.

Autoimagen y autoestima

La imagen que cada joven se forma de sí mismo abarca no solo su apariencia física, sino incluye también su personalidad. Como se define a partir de sus gustos, desagrados, habilidades, destrezas, conductas e incluso sus limitaciones. Aquí tiene gran importancia la percepción de las habilidades que el joven va desarrollando, habilidades físicas, habilidades intelectuales y sobre todo habilidades sociales.

El adolescente se va formando como persona a través de los valores transmitidos por la familia y el entorno social, forma juicios y hace comparaciones, especialmente con un ideal al que quisiera parecerse o llegar a ser. En esta etapa el entorno social tiene una gran importancia y ejerce una gran influencia a la hora de evaluar cómo se es y cómo se quiere ser. Estos ideales se forman a partir de figuras del entorno que son relevantes para el joven, bien sean figuras públicas, políticos, artistas y más recientemente los llamados influencers que cada día cobran un mayor auge en las redes sociales.

De esta autoimagen derivan sentimientos y pensamientos del adolescente consigo mismo, que van a tener una gran importancia en la formación de su identidad y la forma en la que él se valora, que es lo que se conoce como autoestima.

La autoestima es uno de los aspectos más importantes de la personalidad. Un adolescente que se aprecia, es más seguro y responsable, tiene más confianza en sí mismo y logra relacionarse mejor con las demás personas, en especial con otros adolescentes.

El desarrollo de la autoestima en la adolescencia

Desde muy pequeños los niños van conociéndose y teniendo un concepto de identidad, del yo. Hacia la pubertad este concepto se aclara y se consolida, al tiempo que se va desarrollando la autoestima.

En la medida que el joven se conoce y es capaz de tener claro cuál es su identidad, este proceso es llamado autoconocimiento, (en qué es bueno, en qué no, qué le gusta y qué no, cómo es su temperamento, cuáles son sus destrezas, etc.), entra en lo que se conoce como autoaceptación. Se trata de aceptarse como se es, tener conciencia de que es posible equivocarse y tener la capacidad de aprender de esos errores para mejorar.

La autoaceptación también ocurre en el aspecto físico, es importante que el joven se sienta a gusto con su imagen, su cuerpo y su aspecto físico en general. La no aceptación o el desagrado por su aspecto es muchas veces una causa de una baja autoestima.

Una vez que el joven se conoce y se acepta, es posible tener respeto por sí mismo. Este autorespeto es necesario para aprender a aceptar las opiniones de los demás y para ser capaz de mantener sus opiniones cuando otros están en desacuerdo. Es tener la suficiente confianza como adoptar una posición y mantenerla.

La autoimagen y la autoestima influyen en el futuro del adolescente

Tener una autoimagen y una autoestima adecuadas tiene un gran impacto en la forma en la que el adolescente va a desenvolverse en las diversas situaciones a las que tendrá que enfrentarse, así como en sus relaciones interpersonales. Deberá actuar con la suficiente confianza en sí mismo para sentirse capaz de asumir retos y tomar decisiones tanto en su ámbito académico como personal y profesional, cuando llegue el momento.

La autoimagen se ve influenciada por factores como los ambientes rígidos y autoritarios. No hay duda del impacto negativo que tiene la educación autoritaria o muy rígida sobre la autoimagen y la autoestima del adolescente. Las opiniones que se emitan del joven en su entorno, especialmente de las llamadas "etiquetas" o cualidades negativas o positivas que se le asignan, influirán mucho en su autoestima.

Los padres deben tener gran cuidado con sus juicios en esta etapa, más bien deben convertirse en un modelo de cómo tomar los hechos o las acciones y sacar de ellos siempre lo positivo.

La educación de los hijos es una labor muy difícil, pero es muy importante mantener con los hijos una relación de respeto, en donde se incentive la responsabilidad en ambas partes y en la que haya afecto y confianza.

Los padres deben motivar a sus hijos, reconocer sus aciertos y elogiar sus logros, ganar su confianza y brindarles un entorno en el que se sientan seguros. Los hijos deben sentir la confianza de poder hablar y comunicarse con sus padres, sin presión. Esto es clave para mantener una relación armoniosa y saludable.



Bibliografía

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  • www.familiaysalud.esEste enlace se abrirá en una ventana nueva. AEPAP
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