Estableciendo límites a los niños de 6 a 10 años de edad

Estableciendo límites

Una de las claves de la crianza de los niños es el establecimiento de límites, tanto para su conducta como para sus acciones.

Las normas y los límites deben establecerse desde el principio, cuando los niños son aún pequeños. Así serán algo normal en su vida. De esta manera se tendrá el camino avanzado al alcanzar los 6 años e iniciarse en el proceso de escolarización, que tiene sus propias normas y requiere además de incorporar buenos hábitos de estudio.


¿Es realmente necesario poner límites?

Los niños necesitan modelos a seguir, una guía cuando no conocen el camino. Poner límites permite crear esta guía o camino, significa dar pautas para orientarles y para que el niño sepa por donde ir y por donde no hacerlo.

Los límites son importantes a la hora de que entiendan los riesgos y los peligros de su entorno, ya que estos límites se establecen principalmente para su protección.

La clave se encuentra en lograr un equilibrio, un punto medio entre ser muy permisivo o muy autoritario.


El exceso de límites puede afectar al niño

Los niños sometidos a un modelo de crianza muy autoritario pueden llegar a desarrollar algunos problemas de su autoestima.

El exceso de normas puede frustra al niño, llevándolo a tornarse apático y sumiso, lo que lo termina haciendo vulnerable a su entorno y haciendo que sus potenciales no sean desarrollados.


No establecer límites tiene consecuencias

Muchas veces los padres se encuentran frente a la duda de si reamente es necesario poner límites. Enseñar a los niños en cualquier aspecto de su vida, significa también poner límites

La falta de límites puede llevar a los niños a convertirse en tiranos, déspotas y que a o largo de su desarrollo, se pueden convertir en niños problemáticos para su entorno y por lo tanto sean objeto de exclusión por parte de los demás. Este aprendizaje a lo largo de la etapa escolar será de gran ayuda en la época adolescente


Recomendaciones para establecer límites

Los límites deben comenzar a establecerse desde la infancia. Desde el primer año de edad del niño es importante introducir las normas y los límites de forma sencilla, aunque con firmeza. Los juegos son una forma de hacerlo, especialmente los juegos de roles.

Debe estar preparado para discutir con su hijo. Muchas veces los límites no son aceptados de entrada, por lo que seguramente tendrá largas discusiones con él.

Los gritos, pataleos y rabietas son la forma en que los niños expresan su desacuerdo con las normas. Lo importante es no ceder ante esta conducta. Su hijo debe entender que hay que conversar y aceptar las normas, que siempre serán por su bien.

La firmeza es fundamental a la hora de establecer los límites, pero ser firme no significa gritar. Aunque no sea fácil, los padres deben controlarse y usar un tono seguro y autoritario, insistir en que se cumpla lo que se indica al niño y estar preparado para tomar acciones si esto no ocurre.

Deben aprender las normas y reglasEste enlace se abrirá en una ventana nueva. Ponga pocas normas, breves, claras, exponiendo la sanción justa, acorde con la infracción realizada. Cumpla dicha sanción si se ha transgredido la norma.

La clave está en que existan una coherencia entre la magnitud de la falta y la magnitud del castigo, y que se cumpla tal castigo siempre que el niño incumpla esa norma.


Refuerce las acciones positivas

Los especialistas recomiendan que una vez que los niños alcancen los 6 años de edad aplicar reforzadores de conducta, se trata de elogios o algún tipo de premio cuando se comportan adecuadamente o cumplen las normas correctamente.


Dele una explicación a su hijo

Poner límites se trata de educar, enseñarle a su hijo a través de las normas a evitar peligros, mejorar su conducta y convertirse en la mejor persona posible. Explíquele de forma clara por que debe cumplir las normas, así como los beneficios que traerá para él actuar de la forma correcta.


No ceda

Ceder es un grave error si se busca poner límites a los niños. Al ceder el padre le refuerza su conducta, pierde tiempo y hace que el proceso se torne más difícil.

Es importante que los padres desde el inicio estén claros en cuáles serán las normas y valores del hogar y que los vayan incorporando. Debe haber apoyo entre los padres, quienes nunca deberán contradecirse, y ser firmes a la hora de disciplinar el niño.

Esta no es una labor fácil, pero es fundamental para que nuestros hijos crezcan, se conviertan en las mejores personas posibles.



Bibliografía

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  • www.familiaysalud.esEste enlace se abrirá en una ventana nueva. AEPAP
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