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Blog de la Dra. Arochena y Dra. Fernández-Nieto. Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz

  • Intolerancia vs alergia alimentaria

    Alimentarse, a lo largo de la evolución del ser humano, ha pasado de ser una mera realización del instinto de supervivencia a todo un acto sociocultural. Como tal manifestación social, está sujeta a las modas, mitos, leyendas y bulos. Por eso creemos necesario hoy hablar de este tema que se nos está escapando de las manos.

    2018 03 12 Intolerancia vs alergia alimentariaImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2018 03 12 Intolerancia vs alergia alimentaria

    Cada vez con más frecuencia nos llegan a la consulta pacientes con resultados de algún "test de intolerancia alimentaria" en el que se enumeran múltiples alimentos a los que el paciente es "intolerante" y que se equiparan a resultados positivos en una prueba de alergia. La alergia alimentaria se produce por un mecanismo inmunológico sobre una predisposición del individuo, por ejemplo, la alergia a las frutas en los pacientes alérgicos a los pólenes. En cambio, en la intolerancia alimentaria, lo que existe es un déficit enzimático para digerir ese alimento.

    Se puede ser alérgico a cualquier alimento y, en caso de serlo, la herramienta fundamental es la evitación de dicho alimento. La prohibición de su consumo debe hacerse por el especialista en Alergia y con pruebas objetivas documentadas en sangre o en piel, junto con una historia de síntomas en relación con su ingesta. Es decir, para prohibir el consumo del alimento se deben dar las dos circunstancias obligatoriamente: que al individuo le sucedan síntomas al comerlo compatibles con síntomas alérgicos, tales como picor en la boca, lengua, hinchazón de los labios, urticaria, dolor abdominal, e incluso anafilaxia; y que las pruebas en piel o sangre sean positivas. Cuando existen dudas a tal respecto, el alergólogo puede realizar una prueba de provocación oral controlada con el alimento en cuestión para determinar su tolerancia.

    En cuanto a las intolerancias, existen tres tipos:

    • La intolerancia al gluten, que en realidad es una enfermedad inmunológica en la que los individuos no pueden digerir el gluten presente en los cereales. Sus síntomas son mayoritariamente digestivos. Su diagnóstico se realiza mediamente la comprobación de determinados anticuerpos en la sangre y, a veces biopsia digestiva.
    • La intolerancia a la lactosa se produce por un déficit de lactasa, que es la enzima que metaboliza la lactosa (el azúcar de la leche). Sus síntomas son digestivos: dolor abdominal, diarrea, hinchazón, etc… El diagnóstico se puede realizar mediante una prueba del aliento que valora si en ese momento el paciente tiene intolerancia a la lactosa. Un paciente puede tener una intolerancia a la lactosa por una diarrea aguda o crónica, una gastritis con o sin colonización por H Pylorii, y otras alteraciones digestivas transitorias que creen un disbalance en la flora intestinal. En estos casos se trata de una intolerancia transitoria que suele remitir en 4-6 meses al realizar una dieta sin lactosa. Existe además un test genético que diagnostica la intolerancia a la lactosa como enfermedad genética, hereditaria y definitiva, que habitualmente da síntomas clínicos desde la infancia.
    • La intolerancia a la fructosa, que también se puede diagnosticar mediante una prueba del aliento en centros especializados.

    Debido a nuestra forma de vida actual, con estrés y en muchas ocasiones mala alimentación, es frecuente que tengamos síntomas digestivos tales como pesadez, gases y a veces dolor abdominal. Antes de retirar cualquier alimento de su dieta consulte a su médico, que valorará que pruebas son oportunas para cada caso.

    Huya de los llamados tests de alimentos que cuantifican inmunoglobulina G frente a alimentos. No tienen ninguna validez científica. Múltiples sociedades científicas se han posicionado en contra de su uso, entre ellas la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). La retirada del gluten, la lactosa u otros alimentos sin prescripción facultativa y sólo por "recomendaciones" de determinadas "celebrities" no sólo altera nuestra flora intestinal, sino que además puede producir déficits nutricionales, sobre todo en determinados grupos poblacionales: niños, adolescentes, embarazadas, etc. Siempre confíe en los profesionales de la salud que estudian, se preparan e investigan por y para sus pacientes.

  • Cuando el trabajo nos produce asma

    Tras las fiestas navideñas la vuelta al trabajo se hace muy difícil, y para un grupo de personas lo es aún más, pues su trabajo les produce asma.

    Cuando el trabajo nos produce asma

    Hasta un 15% de los casos de asma que aparecen en la edad adulta pueden tener alguna relación con la exposición laboral. Clásicamente, uno de los primeros agentes encontrados como responsables de asma ocupacional fueron las harinas de cereales, por lo que el "asma del panadero" es un ejemplo tradicional de esta enfermedad. Actualmente, con el empleo de nuevos materiales y aparición de nuevos procesos de manufacturación, los agentes químicos son los nuevos responsables de los casos de asma ocupacional, entre los que cabe destacar los isocianatos, que son empleados en numerosas industrias, como la fabricación de palas eólicas, aislantes, pinturas, barnices, etc.

    Un grupo de enfermos afectados de forma muy frecuente son los trabajadores de la rama de la peluquería y estética, que manejan productos que tienen en su composición varias sustancias susceptibles de causar asma, como son el formaldehido (utilizado en procesos de alisado capilar y también en el esmaltado permanente de uñas), los acrilatos (pegamentos de uñas artificiales) o los persulfatos (decolorantes capilares).

    Los síntomas más frecuentes del asma ocupacional son los típicos del asma: tos, fatiga, opresión torácica, a veces ruidos respiratorios (sibilancias o pitos) … y estos pueden aparecer en el mismo lugar de trabajo u horas más tarde, ya de vuelta en su hogar. A veces, la sintomatología mejora en vacaciones y fines de semana, pero otras muchas, especialmente cuando la evolución de la enfemerdad es larga, no hay mejoría.

    Si usted padece algún síntoma de los referidos en su entorno laboral debe consultar de forma precoz con su mutua laboral puesto que se trata de descartar una patología en relación con el entorno profesional del trabajador. Es la mutua laboral la que debe escuchar al trabajador, iniciar el estudio médico pertinente y adoptar las medidas adecuadas para evitar la exposición al agente o agentes sospechos de su asma profesional.

    El diagnóstico del asma profesional suele requerir en muchas ocasiones de la provocación respiratoria con el/los agentes sospechosos de ser la causa de la patología. Dichos estudios se realizan en servicios de Alergia o Neumología altamente especializados en la patología respiratoria laboral. Las mutuas laborales son conocedoras de la existencia de estos centros de referencia y suelen derivar a sus trabajadores a los mismos para completar el estudio respiratorio.

    Una vez confirmado el diagnóstico de asma profesional, la mutua laboral explicará al paciente sus opciones. Pueden reincorporarle a un puesto de trabajo donde no haya ninguna exposición inhalada al producto responsable o solicitar algún tipo de incapacidad.

    En cuanto al pronóstico de la enfermedad, éste depende de los años de evolución de la patología, entre otros factores. En algunos estudios, hasta un 70% de los pacientes persiste con asma a pesar de abandonar su actividad laboral debido a que los cambios en las vías respiratorias ya se han hecho permanentes y la ausencia de exposición no los modifica. Por eso es tan importante el diagnóstico precoz del asma profesional. En esta enfermedad, como en otras muchas, el diagnóstico precoz y las revisiones periódicas laborales en industrias de riesgo pueden suponer la diferencia entre tener trabajadores sanos y trabajadores enfermos.

  • Alergia a los frutos secos

    alergia_frutos_secosAhora que estamos en época navideña una de las tradiciones españolas más comunes es la de comer (o cocinar) turrones, cuyo componente más importante son los frutos secos. Vamos por tanto con un poco de información sobre esta alergia alimentaria que cada vez es más común.


    Cualquier fruto seco puede dar alergia, aunque es cierto que los más frecuentes son los cacahuetes (que en realidad son legumbres, no frutos secos), nueces y avellanas, más que nada por ser los más consumidos.


    La alergia a frutos secos puede aparecer a partir de los 3-4 años, aunque varía en función de cada país, dependiendo de los hábitos alimentarios (por ejemplo, en Estados Unidos la mantequilla de cacahuete es un alimento muy frecuente en la dieta, mientras que en España de momento consumimos cacahuetes más tarde).


    Los frutos secos se caracterizan por elevada alergenicidad y estabilidad frente al calor del cocinado y la digestión, lo que implica que con frecuencia las reacciones sean intensas e inmediatas. Estas reacciones graves se pueden producir en niños ante el primer contacto conocido con el fruto seco (esto se explica por la exposición a pequeñas cantidades inadvertidas o la sensibilización por otras vías como la leche materna).


    Las reacciones alérgicas a frutos secos pueden provocar síntomas de diferente intensidad, que pueden depender de la sensibilización previa, la edad, las exposiciones anteriores, el fruto seco causante de la reacción y la existencia de otros procesos alérgicos como el asma. Los síntomas más comunes son prurito oral, cutáneo, estornudos, lagrimeo… y pueden asociarse síntomas intensos como urticaria generalizada, angioedema, dolor abdominal, diarrea, vómitos o incluso anafilaxia. Pueden aparecer en breves segundos o hasta 2 horas después de ingerir o exponerse al alérgeno.


    Los pacientes alérgicos a frutos secos con frecuencia están sensibilizados a otras sustancias de origen vegetal, que en ocasiones, pero no siempre, se debe a la existencia de proteínas alergénicas compartidas.


    • Alergia a varios frutos secos: esto se produce en muchas ocasiones por reactividad cruzada, es decir, porque el paciente es alérgico a una proteína similar o compartida por varios frutos secos. Sería el caso del anacardo y el pistacho por ejemplo, que provienen de la misma familia botánica (anacardeáceos).
    • Alergia a pólenes: es frecuente que se asocie la sensibilización a determinados pólenes y la sensibilización a frutos secos, como por ejemplo la avellana y el polen de abedul.

    El tratamiento de esta alergia se basa en la PREVENCIÓN, realizando una dieta de exclusión del alimento o alimentos a los que se sea alérgico, de la forma más estricta posible. En este sentido es importante también la vigilancia de los productos que puedan contener trazas de frutos secos.


    También es importante en caso de duda, ser valorado por un alergólogo que será quien aclare qué alimentos debemos evitar, y si hubiera posibilidad de tolerar algún fruto seco, en función del patrón de sensibilización y la clínica presentada en cada caso. Así, una vez realizado el estudio, se puede portar una placa en forma de brazalete, pulsera, colgante o tarjeta que informe de las alergias que el paciente presenta.


    Así mismo el alergólogo valorará la necesidad de llevar o no consigo un autoinyector de adrenalina, para poder tratar la reacción en caso de ingesta accidental. Esto es solo un tratamiento sintomático, y si el alergólogo lo prescribe no debe servir para que el paciente se relaje en cuanto a la evitación de alimentos.


    Como último apunte, os traemos algunos alimentos que erróneamente se consideran dentro del grupo de los frutos secos:


    • Cacahuete: como hemos dicho antes, no son verdaderos frutos secos sino leguminosas de la misma familia que los guisantes y las lentejas. Sin embargo, dado que las proteínas que contiene son muy similares a algunas de los frutos secos, en principio deben evitarse cuando se recomienda evitar la ingesta de frutos secos en general. El cacahuete es además uno de los alimentos más alergénicos, y algunas de las reacciones que puede producir son graves.
    • Maíz frito (kikos): con frecuencia están incluidos dentro de los "mix" de frutos secos, pero en realidad es maíz frito, es decir, pertenece a la familia de los cereales.
    • Garbanzos o habas fritas (tostones): muchas veces se incluyen en las bolsas de frutos secos variados, o en los aperitivos de los bares. Como los cacahuetes, son legumbres, pero a diferencia de ellos no es preciso evitarlos cuando se recomienda evitación de frutos secos.
    • Frutas deshidratadas (pasas, ciruelas, arándanos, higos..): a veces se mezclan con los frutos secos, y esto puede dar lugar a confusión, pero como hemos dicho, son frutas. Hay que tenerlos en consideración en el caso de haber sufrido una reacción tras la ingesta de una de estas mezclas, ya que el alergólogo deberá estudiar todos los alimentos ingeridos y determinar qué ha producido la alergia.

    Nos despedimos deseándoos unas felices y relajadas fiestas, libres de reacciones alérgicas y llenas de paz y amor. ¡Volveremos en 2018!.

  • Sobre la Dermatitis Atópica

    El 27 de Noviembre fue el día de la Dermatitis atópica, y desde nuestro blog, también nosotras, queremos hacernos eco de este día, y de esta enfermedad que tanto se puede confundir con alergia, y tantas dudas general.

    Sobre la Dermatitis Atópica

    La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que desarrollan las personas con predisposición genética a ella (hasta el 10% de los niños la padecerán). Cursa con brotes de eczema, sequedad, picor intenso y engrosamiento de la piel, alternados con periodos en los que la piel está seca e incluso escamosa, pero asintomática.


    En la mitad de los casos se puede manifestar antes de los 6 meses de vida en forma de manchas rojas en las mejillas y zonas de roce; con la edad suele mejorar hasta desaparecer a los 7 años de edad, aunque hasta en el 10% de los casos puede no llegar a desaparecer e incluso hacerse grave.


    No hay una causa específica de la dermatitis atópica, sino más bien un conjunto de causas, de las cuales la que tiene un mayor peso es la herencia genética, con la existencia de una alteración en unas proteinas llamadas filagrinas, localizadas en la epidermis. También influyen el calor y el exceso de sudoración, la humedad ambiente baja (ambientes secos o con aires acondicionados son enemigos de este tipo de pieles), estrés emocional, agentes irritantes como jabones con perfume, colonias.. Por esto siempre recomendamos hidratacion diaria y abundante de la piel con dermatitits atópica, utilizando productos neutros y específicos de este tipo de pieles; también es importante una higiene adecuada, con geles y/o aceites sin jabón ni perfume, y pH neutro.


    En cuanto a la alergia alimentaria, no es una causa de dermatitis, sino que la dermatitis atópica es un factor de riesgo para sufrir alergia alimentaria. Las más comunes son a la leche y al huevo, pero en realidad puede aparecer alergia a cualquier alimento.

    En general el pronóstico es bueno, pero la calidad de vida de estos pacientes puede verse muy afectada si no se tratan adecuadamente.

    El síntoma fundamental es el picor, que puede llegar a ser tan intenso que impida el descanso nocturno, y les haga rascarse hasta hacerse heridas con sangrado y por tanto, riesgo de sobreinfección. Además, es evidente la piel muy seca.

    La localización habitual de los brotes de eccema son los pliegues: de los brazos (en el hueco del codo), de las piernas (tras las rodillas), y también en párpados y zona alrededor de los labios.

    En cuanto al tratamiento, no podemos olvidar que la dermatitis atópica es una carrera de fondo: habrá periodos de tranquilidad y control de la piel, y también periodos de brotes más o menos severos, que se pueden controlar.


    Por tanto las medidas preventivas son fundamentales, deben ser el plan de cabecera para estos pacientes:

    • Hidratar, hidratar, hidratar: mediante el uso de cremas y/o aceites emolientes específicos para pieles atópicas, al menos dos veces al día.
    • Evitar los baños en la medida de lo posible, y si los damos, que sean cortos, y a días alternos. Mejor con agua templada.
    • Evitar el uso de perfumes y jabones con perfume; es preferible utilizar gel y/o aceite sin jabón.
    • Evitar tejidos sintéticos o lana, mucho mejor ropa de algodón 100%.
    • Evitar las situaciones de sudoración, mejor no abrigar en exceso.
    • En verano, ¡playa!. Los baños en el mar y el ambiente húmedo de la playa hacen mejorar los brotes.

    Y en caso de brote, hay que hacer el tratamiento indicado por el pediatra, dermatólogo y/o alególogo, que seguro consistirá en lo siguiente:

    • Para control del picor, antihistaminico
    • Para control del brote en la piel, medicación tópica (en crema). Habitualmente se suelen utilizar corticoides en la zona de lesiones, dos veces al día durante un periodo corto de tiempo. También hay otras cremas inmunomoduladoras como Tacrolimus o Pimecrolimus que pueden utilizarse.

    En casos de dermatitis atópica severa del adulto, puede que estos tratamientos no sean suficiente para el control de la enfermedad. En estos casos hay varias opciones que el especialista podrá recomendar en función del paciente, los tratamientos previos y el tipo de brote: fototerapia, ciclosporina A, azatioprina, y recientemente se ha aprobado el uso de Dupilumab.

  • Inmunoterapia específica o vacuna de la alergia

    Todo el mundo conoce a alguien que está "vacunándose para la alergia", pero ¿sabemos en realidad en qué consiste este tratamiento?. Aquí intentamos explicaros un poco este tema.

    Fueron los ingleses Noon y Freeman quienes descubrieron, en experimentos realizados en el Hospital St Mary’s de Londres, que inocular alérgenos podía inducir tolerancia en los pacientes alérgicos. En el año 1911 se publicó su articulo "Prophylactic inoculation against hay fever" en la revista Lainmunoncet, una de las de mayor proyección científica.

    La inmunoterapia específica para las enfermedades alérgicas (las popularmente conocidas "vacunas de la alergia") es el tratamiento específico e individualizado de algunas enfermedades alérgicas, sobre todo cuando el alérgeno responsable de la enfermedad alérgica es difícil de evitar (como los pólenes, los ácaros, los venenos de avispa o abeja…). Consiste en la administración de dosis progresivamente crecientes del material alergénico (extracto) al que el paciente está sensibilizado. Este extracto es en sí un medicamento, una solución extraída de una fuente alergénica que luego se somete a dos procesos, uno de purificación y otro de estandarización, que os explicaremos con más detalle en otro post. Hoy solo queremos que conozcais que para conseguir estos extractos, hay laboratorios en los que se cultivan ácaros, pólenes, avispas para la extracción de veneno.. en fin, que es una producción compleja y costosa.

    Actualmente disponemos de dos vías principales de administración de la inmunoterapia: subcutánea y sublingual/oral. Se están ensayando otras vías como la linfática, epicutánea mediante parches, rectal…

    La indicación de la inmunoterapia debe ser individualizada y demostrar que la sensibilización al alérgeno es la responsable de la enfermedad del paciente; por tanto, estos tratamientos solo los puede indicar un alergólogo. Los estudios que se llevarán a cabo irán encaminados a demostrar la existencia de IgE frente al alérgeno, bien mediante prueba cutánea positiva o bien mediante pruebas en sangre; además es muy importante la historia clinica para demostrar la relevancia de resultados positivos (puede haber resultados positivos sin relevancia clinica, que se consideran sensibilizaciones subclinicas ya que podemos estar sensibilizados a cosas a las que estemos expuestos en nuestra vida, sin que por ello nos den síntomas). También se valorará la imposibilidad de evitar el alérgeno (en alergia a animales por ejemplo siempre recomendaremos como primera medida sacar el animal del domicilio, aunque por ejemplo los veterinarios no pueden evitar el contacto con animales), y la relación coste/beneficio.

    Han demostrado ser eficaces en enfermedades como la rinitis, el asma, la alegia a veneno de avispa y abeja. Existen numerosos estudios a este respecto, que confirman que cuando la inmunoterapia está correctamente indicada, en pacientes seleccionados, con extractos de calidad y dosis adecuadas, es eficaz y segura. Es cierto que la evolución de estos tratamientos es lenta, ya que se requiere una media de 3 a 5 años de tratamiento, en los que debe existir constancia y rigor en el paciente a la hora de administrarse las dosis adecuadas en los tiempos indicados. Estos inconvenientes se compensan con una mejoría gradual de la calidad de vida y el no tener que depender continuamente de antihistamínicos, sprays nasales, colirios e inhaladores con cada exposición.

    La OMS afirma que "La inmunoterapia con alérgenos es el único tratamiento que puede alterar el curso natural de la patología alérgica y prevenir el desarrollo de asma en pacientes con rinitis alérgica. Es el único tratamiento dirigido a la causa de la patología, a diferencia de los tratamientos sintomáticos".

    Sin embargo, existe la creencia generalizada entre los no profesionales de la Alergología de que la inmunoterapia es un tratamiento de alto riesgo. Esto es probablemente debido a que en Reino Unido, en los años 80, cuando el tratamiento se administraba en los centros de saludo o incluso en las casas, sin control médico, hubo algunos casos de reacciones alérgicas graves e incluso algunas muertes consecuencia de este mal uso de tratamiento. Sin embargo, esto se debió a que no se siguieron los pilares básicos que ya hemos mencionado acerca del uso de este tratamiento que, como todo tratamiento médico, no está exento de riesgo. Es imprescindible el correcto diagnóstico y tratamiento de base del paciente, la elección del extracto alergénico (tipo, composición..) y la administración supervisada por el especialista.

    Existen numerosos documentos consensuados para la inmunoterapia con alérgenos que han ayudado a disminuir al mínimo la incidencia de reacciones graves. En general, todas las guías nacionales e internacionales recomiendan que la fase de inicio (que puede durar desde un día hasta varias semanas que deberán ser consecutivas) debe realizarse en el Hospital, en el Servicio de Alergología, con supervisión directa del especialista, mientras que la fase de mantenimiento (mensual o bimensual en función del caso) se podrá realizar en el Centro de Salud, donde también debe existir una supervisión directa bien de enfermería o bien del médico de familia, por si se produjera alguna reacción. En los tratamientos con venenos, se recomienda acudir al Hospital para la administración de cada dosis, independientemente de que sean ya las dosis de mantenimiento, dado el alto riesgo de este tratamiento.

    Esperamos haber proporcionado información útil sobre este tratamiento, del que hablaremos más en próximos posts.

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Sobre este blog

Seguro que conoces a alguien que tenga alergia al polen, o a los ácaros, o al pescado, la leche, la aspirina... La alergia se ha convertido en un problema global, que aparece en muchos aspectos de la vida cotidiana, en general haciéndola algo más engorrosa. Aunque no es una enfermedad nueva, si existe en general gran desinformación sobre como manejarla, sobre los tratamientos posibles, y sobre los estudios que se deben llevar a cabo para un buen diagnóstico. Creemos que es fundamental que el paciente esté formado e informado en este tema, y con ese objetivo en mente hemos puesto en marcha este blog.

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