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Blog de la Dra. María Luisa de Mingo. Endocrinología y Nutrición del Hospital La Luz

  • Nodulo Tiroideo

    Los nódulos tiroideos son lesiones dentro del tiroides demostrados por ecografía y benignos en la mayoría de los casos. Generalmente se acompañan de una función tiroidea normal pero pueden ir asociados a hipotiroidismo (déficit de función tiroidea) o a hipertiroidismo (exceso de función tiroidea).

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    La mayor parte de los nódulos tiroideos no suelen dar síntomas y suelen diagnosticarse de forma casual mediante otras pruebas radiológicas hechas en el área cervical (TAC, resonancia magnética, ecografía Doppler de vasos cervicales…etc).

    La prevalencia de los nódulos tiroideos es alta y aumenta con la edad (< 2% en niños y > 30% en adultos y hasta > 70% en mayores de 80 años). Generalmente aparecen por encima de los 40 años. Las causas de la aparición de los nódulos son desconocidas pero sí sabemos que son más frecuentes en mujeres, en áreas con deficiencia de yodo, en personas con familiares con nódulos y en pacientes con antecedente de irradiación de cabeza o cuello.

    La probabilidad de malignidad de un nódulo es del 4-7%. El cáncer de tiroides tiene una prevalencia del 1-2% de la población (la mitad son microcarcinomas, es decir, tumores de menos de 1 cm), y en general es de baja agresividad y de muy buen pronóstico.

    ¿Qué pruebas tienen que pedirme si me han detectado un nódulo tiroideo?

    En consulta se solicita una analítica con hormonas tiroideas (TSH y T4 libre) y los anticuerpos anti-tiroglobulina y anti-microsomales).

    Captura de pantalla 2019-10-01 a las 10.33.13Captura de pantalla 2019-10-01 a las 10.33.13En los casos en los que la TSH esté por debajo de los límites normales suele solicitarse una gammagrafía tiroidea que puede determinar la presencia de un nódulo hiperfuncionante/caliente (es decir, que genere exceso de hormona tiroidea) que suelen benignos en su mayoría.

    Los nódulos que no captan bien el contraste administrado en la gammagrafía (nódulos "fríos") tienen mayor probabilidad de malignidad pero no todos los nódulos "fríos" son malignos.

    La prueba que confirma la malignidad de un nódulo es la punción aspiración con aguja fina (PAAF) guiada por ecografía pero no es necesario realizarla sobre todos los nódulos. Depende de las características ecográficas del nódulo, se realiza con tamaños nodulares mayores de 1, 1.5 o 2.5 cms. No se suele realizar la PAAF de nódulos de menos de 1 cm salvo que muestren datos ecográficos sospechosos.

    Si los nódulos presentan crecimiento significativo entre revisiones se suele repetir la realización de la PAAF para descartar malignidad.

    Captura de pantalla 2019-10-01 a las 10.32.08Captura de pantalla 2019-10-01 a las 10.32.08

    ¿Si tengo nódulos tiroideos tienen que operarme?

    Debemos remitir a cirugía a aquellos pacientes que tengan nódulos con sospecha de malignidad, o con PAAF que no permita asegurar benignidad o con clínica compresiva importante por el tamaño que alcancen.

    Dra. María Luisa de Mingo

    Jefa Servicio Endocrinología y Nutrición

    Hospital La Luz

  • Hidratación en el deporte

    Mantener un correcto estado de hidratación es fundamental no solo para la salud, también para el rendimiento durante la práctica deportiva. Debido a su gran importancia para la salud, debemos prestar atención a nuestra hidratación los 365 días del año, tanto las estaciones cálidas como en las frías. Es relevante conocer que no debemos esperar a tener sed para beber agua, ya que la sed es un estímulo que aparece cuando ya estamos ligeramente deshidratados.

    Captura de pantalla 2019-08-30 a las 13.34.5Captura de pantalla 2019-08-30 a las 13.34.5En cuanto al deporte, la hidratación influye en diversas funciones como la regulación de la temperatura corporal, retrasa y evita la aparición de fatiga y produce menor percepción del cansancio, además de evitar la aparición de calambres. Por todo ello, una correcta hidratación contribuye a la mejora del rendimiento deportivo.

    Entonces, ¿cómo se puede controlar si tengo un estado de hidratación correcto?

    Existen dos sencillos métodos para controlar si nuestro estado de hidratación es adecuado. En primer lugar, el test del color de la orina. Este test consiste en observar el color de la orina para verificar en qué nivel de hidratación te encuentras, comparándolo con la escala de colores que se muestra. Nuestro estado de hidratación será correcto si está entre los valores de 1 a 3: por encima del valor 3, debemos de ingerir líquido para recuperar los niveles adecuados de hidratación.

    El segundo método consiste en realizar un test de sudoración, en el que deberás pesarte antes y después de la práctica deportiva, también habrá que registrar la duración del ejercicio.. Con unos sencillos cálculos que se pueden ver en la siguiente tabla podremos ver si la ingesta de líquido que hemos realizado es suficiente para mantener una correcta hidratación. Se considera que es suficiente cuando el porcentaje de deshidratación es inferior al 2% del peso corporal perdido, ya que por encima de este porcentaje comienza a disminuir el rendimiento.

    Una vez explicados los métodos para controlar nuestro estado de hidratación, vamos a ver Cómo hay que hidratarse en la práctica deportiva.

    Hidratación antes de realizar ejercicio físico

    Antes de realizar ejercicio físico hay que controlar que nuestro estado de hidratación sea adecuado, esto se debe realizar dos horas antes de iniciar la práctica deportiva. Se realiza controlando el color de la orina y verificando que nuestro peso corporal sea el habitual. Si no es así, debemos seguir hidratándonos antes de comenzar el ejercicio. La ingesta de agua es suficiente para la hidratación pre-ejercicio.

    13.34.51Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto13.34.51

    Hidratación durante el ejercicio físico.

    Por lo general, debemos rehidratarnos en actividades con una duración superior a 30-45 minutos. Las recomendaciones generales son de ingesta de 0,4-0,8 L/h de líquido. Sin embargo, la mejor opción es siempre individualizar, es decir, controlar con qué ingesta de líquido podemos mantener una deshidratación inferior al 2% del peso corporal.

    Cuando la práctica deportiva tiene una duración superior a 1-2 horas, e incluso inferior si el principal objetivo es el rendimiento, podemos optar por bebidas deportivas. Esto es debido a que las bebidas deportivas están diseñadas para reponer el agua y electrolitos perdidos por sudor en el deporte. Además, nos aportar carbohidratos cuyo agotamiento es limitante del rendimiento. Sin embargo, si hacer ejercicio con objetivo de perder grasa corporal durante una hora aproximadamente, con agua es suficiente, por lo que siempre hay que individualizar las recomendaciones.

    Cuando la duración del ejercicio físico es superior a 2-3 horas y en especial con altas temperaturas, podría ser interesante el uso de cápsulas de sal, ya que en algunos casos el contenido en sodio de la bebida deportiva no es suficiente para cubrir las pérdidas

    13.34.56Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto13.34.56

    Hidratación post-ejercicio

    Tras la práctica de ejercicio, lo primero que debemos hacer es comenzar la rehidratación: hay que reponer 1,5 veces el peso perdido. Por ejemplo, si perdemos un kilo, debemos reponer 1,5 litros de agua. También podemos controlar nuestra hidratación mediante el color de la orina.

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    Siempre que nos rehidratemos con agua, debemos de aportar alimentos que aporten sales minerales (además de carbohidratos y proteínas), como una pieza de fruta. Si no se ingiere ningún alimento, se puede utilizar una bebida deportiva que reponga electrolitos.

    Es fundamental evitar la ingesta de alcohol las horas posteriores al ejercicio, ya que perjudicarán (además de nuestra salud) la recuperación y rendimiento físico.






    María Martínez Ferrán

    Dietista Deportivo

    Servicio Endocrinología y Nutrición

    Hospital La Luz

  • Síndrome del pie diabético

    ¿Tiene diabetes?, ¿Sus niveles de azúcar en la sangre son demasiado elevados?

    Sepa que la interacción compleja de diferentes factores inducidos por una hiperglucemia (glucosa elevada en la sangre) mantenida en el tiempo, dan como resultado la presencia de neuropatía diabética (daño de los nervios), produciendo perdida de sensibilidad en sus pies.

    La enfermedad vascular periférica o enfermedad arterial periférica (daño u obstrucción en los vasos sanguíneo más alejados) está comúnmente asociada en la diabetes, con un desarrollo rápido de la propia afección, y con peores pronósticos en pacientes con diabetes.

    ¿Qué riesgos conlleva?

    La neuropatía conduce a un pie insensible y, a veces, deformado, que a menudo provoca una carga anormal del pie. Es posible que no sienta una ampolla o pequeña herida. Estas lesiones en el pie pueden causar úlceras e infecciones. Los casos graves pueden inclusive causar una amputación, debido a que es más difícil que su pie pueda curarse.

    pie diabéticoImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextopie diabético

    Las úlceras de pie diabético están reconocidas como la complicación más frecuente de la diabetes.

    De acuerdo al último informe publicado por la International Diabetes Federation, se estima que hasta 26 millones de personas en el mundo sufren anualmente una úlcera de pie diabético.

    Así, las personas con diabetes tienen entre un 19 y un 35% de probabilidades de sufrir una úlcera a lo largo de su vida, de las cuales, se calcula que el 20% desarrollan una infección moderada o grave, dando lugar a algún nivel de amputación del miembro inferior.

    La enfermedad vascular periférica es también un factor de importante influencia en cuanto a las amputaciones de la extremidad inferior.

    ¿Cómo puede ayudarme mi podólogo?

    Evitando, detectando y tratando las complicaciones del pie diabético, realizando labores tanto de prevención como terapéuticas. Las cuales consisten más concretamente en:

    • Evaluar el pie de riesgo del paciente, valorando diferentes comorbilidades como el estado de evolución de la alteración neuropática y la enfermedad vascular periférica en los miembros inferiores.

    montajeImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextomontaje

    • Establecer revisiones según el pie de riesgo del paciente con diabetes.
    • Realizar estudios biomecánicos tanto para la disminución de los picos de presión plantar máxima como para la distribución de los mismos mediante plantillas.
    • Calzadoterapia según el pie de riesgo del paciente.
    • Pautas de curas locales variables, tanto para el tratamiento de infecciones como para promover la cicatrización según el tipo de ulceración.
    • Derivación de los pacientes cuando sea necesario, tanto para un control metabólico como para el tratamiento de comorbilidades.

    ¿Cómo debo cuidar mis pies?

    • Diariamente observe sus pies, en la búsqueda de cualquier pequeña rozadura o ampolla.
    • Utilice tijeras de punta roma para el cuidado de sus uñas.
    • Cuidado con el agua o arena de la playa caliente, recuerde que sus nervios pueden estar dañados, y puede no advertir que están demasiado calientes.
    • No fume. El tabaco estrecha las arterias y no facilita un adecuado aporte de oxígeno a sus pies.
    • Acuda periódicamente a su médico para asegurar un buen control de su diabetes y otros factores de riesgo.
    • Mantenga sus pies hidratados, sin humedades ni callosidades.
    • El calzado es necesario que sea de piel, cómodos y amplios. Revise periódicamente su interior, en busca de cualquier piedrecita que pudiera producir alguna lesión.
    • Ante cualquier mínima lesión, acuda a su médico.

    Fausto Jiménez

    Podólogo

    Servicio Endocrinología y Nutrición

  • Adelgazar durante la menopausia, ¿es posible?

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    Ejercicio y cambios en el estilo de alimentación permiten estabilizar el peso o perder los kilos de más en esta etapa de la vida de la mujer.

    Entre los trastornos que sufren las mujeres en la menopausia está el incremento gradual de peso, provocado por los cambios hormonales propios de esta etapa. Principalmente, el descenso en los niveles de las hormonas sexuales femeninas llamadas estrógenos –que ayudan a metabolizar la grasa—, lleva a un aumento de peso al dificultar la quema de calorías y genera cambios en el cuerpo, como menos músculo y más grasa, sobre todo alrededor del abdomen.

    Cómo afecta la menopausia al peso

    La suma de kilos inclina más la balanza hacia la posibilidad de desarrollar cualquiera de las patologías asociadas a la menopausia, como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, la osteoporosis, la osteoartritis, la obesidad, el deterioro cognitivo, demencias, depresión y cáncer, especialmente de mama y de colon. Por ello, intentar no ganar peso o bajar algunos kilos ganados en esta etapa resulta fundamental como método de protección de la salud.

    Hacer ejercicio y llevar una dieta saludable son dos requisitos fundamentales para mantener a raya el peso durante esta etapa de la vida de las mujeres. La Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) recoge estas dos recomendaciones en su decálogo de prevención de enfermedades crónicas después de la menopausia.

    El resto de pautas a seguir que completan esta guía son dejar de fumar, reducir el consumo de alcohol, controlar el peso corporal, participar en actividades mentalmente motivadoras, realizarse chequeos regulares y considerar la posibilidad de seguir terapias de prevención específicas para otras patologías relacionadas.

    Cómo perder peso tras la menopausia

    Los beneficios del ejercicio físico diario en esta etapa son numerosos porque, además de ayudar a controlar el peso, provoca una mejora general de la salud, aporta más fuerza muscular y reduce la velocidad del deterioro cognitivo. Aunque actividades cotidianas como subir escaleras en lugar de utilizar el ascensor o bailar ayudan a controlar el peso, se recomienda elegir un tipo de ejercicio físico y hacerlo de manera regular, si es posible con amigos o familiares, para disfrutarlo más y estar más acompañadas, por lo que apuestan por practicar ejercicio entre moderado e intenso en sesiones de entre 30 y 45 minutos, cinco veces a la semana.

    En general, los especialistas en menopausia aconsejan caminar, correr, nadar o montar en bici para bajar de peso durante esta etapa de cambios hormonales y alteraciones de la forma del cuerpo. A estos ejercicios aeróbicos, se pueden añadir otros para elevar la masa y el tono del músculo e incrementar la flexibilidad, como levantar pesas o el uso de bandas elásticas bajo supervisión de un profesional, y acudir a clases de pilates, yoga o zumba.

    Si no hay costumbre de realizar actividad física vigorosa, se debe consultar con un profesional para que diseñe un programa a medida.

    Durante la menopausia ocurren tres cambios nutricionales importantes :

    - Hay disminución de los requerimientos energéticos consecuencia de la disminución de la masa magra.

    - Hay disminución de los requerimientos de hierro por la suspensión de la menstruación.

    - Hay un aumento de las necesidades de aporte de calcio a 1500 mg/día.

    Al ser la menopausia una etapa crítica en la edad de la mujer, donde se favorece el acúmulo de grasa,es importante recalcar la importancia de una dieta equilibrada, entiendo como tal aquella que incluye una variedad de alimentos en cantidades adecuadas en función de las características de cada persona, estilo de vida, ejercicio… que garantice que se cubran los requerimientos nutricionales y energéticos que el organismo necesita para funcionar.

    Teniendo en cuenta esto, hay que dejar claro que no existe una dieta ideal que sirva para todo el mundo .La dieta debe basarse en: frutas y verduras a diario, carnes magras, pescados y productos lácteos descremados y alimentos ricos en hidratos (arroz, pasta y legumbres)

    En líneas generales, la alimentación durante la menopausia debe respetar el patrón de la dieta mediterránea.

    Algunas pautas que se deben seguir para no coger kilos de más son:

    • Se recomienda distribuir la alimentación en 3 comidas principales y 1 media mañana y 1 merienda,ya que pasar excesivo tiempo sin comer puede acabar produciendo hipoglucemias, posibles causantes del empeoramiento de los sofocos.
    • Para el desayuno se recomienda incluir, al menos, un lácteo y cereales junto a fruta o sin ella.
    • En la media mañana o media tarde se debe ingerir la cantidad y tipo de alimentos dependiendo de las necesidades energéticas de la mujer.
    • Para las comidas se recomienda como primer plato arroz, legumbres, pasta, sopas, ensaladas o verduras con patatas, con o sin algo de carne, pescado o huevo y como segundo plato algo de carne o pescado. El hambre no debe saciarse con estas proteínas, debe llevar una guarnición de ensalada, verdura, guisantes o patata que configuren la base de la comida. El postre se recomienda una ración de fruta o una ración de derivados lácteos.
    • La cena siempre debe ser más ligera que la comida, pero incluyendo los alimentos necesarios, verdura en mayor medida, algo de carne o pescado, incluir pan u otra ración de carbogidratos y una porción de fruta o derivado lácteo como postre.
    • La buena nutrición exige que la alimentación sea mixta, es decir, ingerir alimentos de todos los grupos y equilibrada, es decir, que la energía debe repartirse de manera proporcional entre todos los diferentes nutrientes:12-15% proteínas, 30-33% grasas, 50-55% hidratos de carbono, los HC complejos (cereales integrales, arroz, pasta, pan integral, patatas) deben ser la base de la alimentación.
    • La grasa es necesaria incluirla en la alimentación diaria, pero es importante cuidar la calidad de la misma: Se debe disminuir el consumo de grasa saturada, se recomienda aumentar el consumo de pescado azul de forma semanal, los frutos secos son considerados una importante fuente de grasas saludables, la grasa del aceite de oliva tiene importantes propiedades beneficiosas para la salud.
    • Es necesario el consumo diario de frutas y verduras.
    • El aporte de calcio es fundamental en todas las etapas de nuestra vida, pero más en el climaterio, por su acción sobre la prevención de la osteoporosis. La principal fuente de calcio en nuestra alimentación debe ser la leche y sus derivados, aunque algunos pescados pequeños que pueden comerse con las espinas también aportan una cantidad importante de calcio.
    • También la vitamina D es imprescindible durante el climaterio por su función fijadora del calcio, abunda en los pescados grasos, los lácteos y el huevo, además de exposición a la luz solar o actividades al aire libre.

    Ana Ramos Arranz

    Dietista Nutricionista

    Hospital La Luz


  • Alimentación en la enfermedad oncológica

    El cáncer es una enfermedad con alta prevalencia, cada vez más común en nuestra sociedad y en todas las edades. Este se origina por el conjunto de muchos factores: predisposición genética, hábitos tóxicos (alcohol, tabaco), medio ambiente, una mala alimentación, problemas de sobrepeso y obesidad, factores hormonales,edad, sexo, etc.

    La incidencia de desnutrición que conlleva este tipo de enfermedad puede alcanzar actualmente porcentajes que van del 40 hasta el 80%, generalmente siendo estos de cabeza y cuello (ORL) y digestivos. Esta desnutrición puede incrementar el riesgo de infecciones, aumento de costes de los cuidados médicos, asociándose a una disminución en la adherencia al tratamiento, la esperanza de vida y la calidad de vida (CV).

    image003image003El riesgo de aparición de desnutrición suele aparecer por un lado, a las características de la enfermedad de base, y por otro, a los tratamientos aplicados. La propia enfermedad de base provoca un alto aumento de los requerimientos, provocando con ello que si estos no son correctamente cubiertos, se producto una disminución de peso, que puede acarrear en ciertos casos, el paro del tratamiento neoplásico si es necesario que este se lleve a cabo. En lo que a tratamiento para esta enfermedad se refiere, este es muy diverso en función del tipo de cáncer que se padece, pudiendo a veces ser necesaria una intervención quirúrgica, así como la administración de quimioterapia y/o de radioterapia. El tratamiento oncológico es una causa importante de aparición de esta desnutrición. Algunas cirugías oncológicas producen provocar dificultad para la ingesta, como es el caso de tumores de cabeza y cuello; en el caso de tumores gástricos o de intestino se pueden producir situaciones de malabsorción grasa y proteica, así como un efecto de saciedad precoz, provocando también un aumento de las necesidades nutricionales por el estrés metabólico cursado. Los efectos secundarios producen en muchas ocasiones náuseas y vómitos, mucositis (inflamación bucal), diarrea, malabsorción, alteraciones del gusto, xerostomía (sequedad de la boca) y en el caso de tumores abdominales y pélvicos enteritis post radiación. Además el paciente puede tener hábitos alimenticios o tóxicos que por sí mismos ya son predisponentes a la malnutrición, como el alcoholismo, drogadicción, etc. pudiendo estar ésta presente ya antes del diagnóstico e inicio de los tratamientos.

    A día de hoy no existe una dieta diseñada ni un superalimento para la cura del cáncer. Unos buenos hábitos pueden ayudar a mantener un estado de salud que, en cierta medida, puede controlar la predisposición a padecer algunos de ellos (exceso consumo de carnes rojas puede aumentar la aparición de cáncer de colon).

    Una vez instaurada la enfermedad de base, las recomendaciones fundamentales son:

    • Enriquecimiento calórico de nuestra ingesta para poder cubrir los nuevos requerimientos aumentados, en una dieta rica y variada, haciendo especial hincapié:
    • Inclusión de proteína al día, para evitar el riesgo de caquexia-sarcopenia (pérdida de masa muscular). Esto puede ser cubierto con 2 raciones de proteína de alto valor biológico (carnes, pescado, huevo), así como 3 raciones procedentes del grupo lácteo. Podemos encontrar proteína vegetal procedente de los grupos legumbres y verduras.
    • Correcto aporte de grasas del tipo omega 3, caracterizadas por su poder antiinflamatorio en este tipo de enfermedad.

    Una buena correcta alimentación desde el momento del diagnóstico es fundamental para afrontar con la mejor calidad de vida esta enfermedad, así como llegar con la mayor fuerza y masa muscular de cara a una posible intervención quirúrgica o la instauración de un tratamiento neoplásico. Es fundamental saber que en muchos casos la baja adherencia al tratamiento y el cese del seguimiento de este aparecen por un estado nutrición muy deficiente.

    Cristina Ortega

    Dietista Nutricionista

    Hospital La Luz

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Sobre este blog

Sitio web de contenido científico y divulgativo con objetivo didáctico, preventivo y promotor de la salud en el ámbito de la Endocrinología. Fomentando el conocimiento sobre el diagnostico y tratamiento de las enfermedades de origen endocrino. Igualmente promoverá las pautas de alimentación saludable en población general (adulta e infantil) , específica según patología y en el ámbito deportivo.

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